sois heredero del cielo despertad

Agosto 13/2011

Vosotros estáis hechos a imagen de mi Padre, vuestro Padre.
Se os sido creado con la naturaleza del amor, con la semilla del amor.

Pero cuando nacéis, se os ha quitado esa libre expresión, se os ha cuadriculado con las reglas, normas
y restricciones de no expresaros con sonrisas, con la alegría, con el ruido de la felicidad que irradia vuestros corazones.
Vuestros padres, algunos preferís que estéis callados y os reprimís desde pequeños.

Vosotros habéis perdido la esencia del amor,
Porque se os ha olvidado tener paz en vuestros corazones.
Estáis desconectados de la fuente.

Solo cuando hacéis el silencio que hacían vuestros grandes seres espirituales en vuestro mundo,
Teresa, Juan Pablo, Moisés, Abraham.
Cuando hacéis el silencio que el Maestro hacia
Allí, encontraban esa unión con el Padre,
Allí, encontraba la fortaleza y los misterios del reino,
Allí, encontraban la paz. La paz, para irradiar al mundo que tanto lo necesita en estos momentos.

Hermanos, no os confundáis, escuchando miles de predicas.
Haced silencio. Descansad en el regazo del Padre.
Descansad, porque vuestra mente corre y no se detiene a veros,
A veros, realmente lo que sois.

 

Romanos 8,17

 

Se os ha dicho, sois heredero del reino.
No del reino del dinero, del poder, de las posesiones terrestres.
Sois herederos del cielo.
De la paz, que llena vuestros corazones,
De la sabiduría, que se le entrego a Salomón,
De la fortaleza de Sansón,
De la voz que clama en el desierto
Para anunciar la verdad del reino.

No un reino de religiones,
No un reino de poder,
No un reino único y dueño de las cosas mundanas.

No. nuestro reino es el reino de la paz, del amor.
El amor. que poco sabéis del amor
Confundís vuestras pasiones con el amor.
Haced silencio, deteneos a escuchar su palabra
Que viene de lo más sagrado.

La Verdad, que ha recorrido los planetas, las constelaciones estelares
Donde se rigen por el Amor de su creador.
Vosotros mis pequeños aun tenéis mucho que aprender
No sigáis a falsos profetas.
No os dejéis engañar, ellos ya están en la tierra, desmintiendo mi palabra.
No, no corráis para preguntar por el futuro.

En Mí, no existe sino el hoy. El hoy eterno.
Y os daré lo que necesitáis, de acuerdo con mi voluntad
Porque Yo sé lo que os conviene.

No pidáis riquezas, porque os perderéis y ese oro, os segará.
El amor, es entrega, es perdón, es verte en el hermano,
Es estar en la posición que este está.
Cuanta riqueza material, para daros pobreza espiritual.

Despertad, Tú que estáis dormido.
Despertad, porque solo buscáis tu conveniencia. Y eso no es amor.
Despertad, por que al terminar de recorrer el camino
No quiero que lleguéis vacíos, sin una bolsa llena de amor, con alforjas rotas y luces apagadas.

No perdáis tu tiempo en las tecnologías, en los computadores, en la televisión
En el juego que el demonio ha creado para entreteneros.

Vosotros sed sabios,
Como sabio es vuestro Padre.
Pedid, amor y las puertas se os abrirán,
Perdonad, perdonad.
No endurezcan su corazón, en el momento de la corrección.
Yo os amo, más de lo que os he amado
Ahora el mundo se refugia en la oscuridad.

Pero vosotros quienes escuchéis este mensaje
Y os acojáis a mi Palabra, no temáis, llevad mi protección
Mi bendición.

Sed misericordiosos, como lo he sido Yo
No critiquéis, no juzguéis
Pues estáis matando con tu palabra.

Sed valientes, para veros realmente como sois en el espejo,
En la reflexión ante mis mandatos.
Yo os acompaño y envió mi Espíritu, para fortaleza de tu vida.

Os amo desde lo más profundo de mi santo corazón
Y os acojo en mi regazo.
La paz del Padre permanezca con vosotros.

“Y repartiré mi pan, el pan de la unidad y en esto me reconocerán”. “Aquí estoy Yo”. Os amo. Mi dulce Jesús. Gracias.
Orad. Orad, orad en el silencio de vuestros corazones. “El mundo se destruye porque no conoce mi amor y vosotros sois enviados a ser reflejo de mi amor”.

El mensaje a la luz de la palabra

“Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.” (Génesis 1, 27).

“El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados” (Romanos 8 16-17).

«31. ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión? 32. ¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías? 33. ¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?» (Job, 38 , 31- 33).

«Pues todo lo que queda manifiesto es luz. Por eso se dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.» (Efesios 5,14).

» Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» 27. Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» 28. Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.» 29. Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» 30. Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34. y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. 35. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: «Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.» 36. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» 37. Él dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»» Lucas, 10 (26-37).

Jesús nos dice a través de su palabra que estamos llamados a ser imagen de Dios, a ser misericordiosos con el hermano sin tener distinción de color, raza, religión, o condición social, porque ante los ojos de Dios, todos somos iguales. Dios es amor y se da sin condición. – “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. «(I Juan 4, 8-12).